Logan El Final de un Camino
- Rodrigo Urzua
- May 5, 2021
- 4 min read

La historia que coloca el punto final de Hugh Jackman como mutante culmina de una forma asombrosa y aterradora. Basada particularmente en el comic Old Man Logan y estrenada en 2017, sigue a un maduro, senil y enfermo Wolverine a cargo (a duras penas) del personaje que lo integro al mundo de los X-Men, el Profesor Xavier, que por lo demas, ya tambien es un hombre longevo, lejos del celebre mutante que fue en sus dias pasados. Enmarcada en un mundo distópico, en el año 2029, donde los mutantes han desaparecido casi por completo, y donde no ha habido nacimiento de uno por años; un mundo decadente, miserable y empobrecido en el cual sucederán los crueles ires y venires de nuestros queridos X-Men.
Dirigida por Jamen Mangold, que ya había dirigido la segunda parte de la saga de logan, aca logra de una forma exitosa retratar a unos mutantes mas reales, mas humanos, no solo dotados con características sobrehumanas, sino también con problemas cotidianos que afectan a cualquier persona, como la vejez, la enfermedad, la pobreza, el estrés del cuidador y la soledad. Sin duda lo novedoso del film, y que no se ajusta al espectro del universo marvel, y en realidad a las películas de superhéroes, es su calificación R, es decir, mucho más violenta y cruda, al menos, para las anteriores películas de la saga de X-Men. Una apuesta arriesgada, pero necesaria para dar frescura a este personaje que es francamente conocido por su furia al enfrentar a sus enemigos, y le resulta de forma espectacular, no solo porque cada combate es un festival de sangre y desmembramientos, sino también por cómo encara la realidad del mundo, cuáles son los objetivos de los antagonistas, y cómo retrata de forma introspectiva el cada vez más caducante universo de los protagonistas.

La estructura narrativa es sencilla, fácil de seguir, y que a grandes rasgos, no logra sorprender. Los nudos narrativos se desenvuelven de forma extendida, y a veces tediosa, sin conseguir resolverse de la manera más coherente, más por el hecho de querer exhibir interés por sus elementos a que una simple y tajante mala elaboración de guión. Sin embargo, se muestra un profundo respeto por los personajes que expone, dándole un espacio personal a sus aristas más recónditas, y es que Wolverine (y Hugh Jackman) merecía un trato así tras 17 años y 8 películas, ameritaba que tras tanto tiempo en la pantalla grande revelando sus garras de adamantium y su superfuerza, mostrará su lado más humano, más vulnerable y más benefactor, y rinde de forma conveniente, dotando a la narrativa, y aún más, al género de superhéroes, una fértil relación cotidiana, lejos del superhombre o supermujer que acostumbramos a ver.

La fotografía destaca los paisajes desolados y desiertos, dando amplias tomas de lugares decaídos y devastados, evidenciando el distópico lugar en donde ocurre la trama. Cada escena es un sitio quebrado, que no da un atisbo de esperanza para el surgir de los protagonistas, y que al fin y al cabo, le aporta al personaje una incapacidad de resolver sus propios dilemas. Además, es capaz de introducir al espectador en la decadencia de nuestros mutantes, como también en la fortaleza de los nuevos, son comunes los planos que nos muestran a un Logan caducado, sufriendo por sus heridas que cada dia sanan peor, más lento y más frágil, y por contraparte una X-23 llena de vitalidad, firme y enérgica, capaz de destruir a un pelotón por sí sola.

A grandes rasgos, los efectos visuales no son el principal pilar del metraje, destacan es verdad, pero más por una buena coreografía de lucha a que una excesiva postproducción de los elementos en pantalla. Y es que uno de los puntos a favor del film (ya mencionado anteriormente) es su violencia y cómo se estetiza para la pantalla, nunca aburre, y nunca es exageradamente anormal, siempre bien situada en la realidad del universo y bien condensada y distribuida a lo largo de la cinta. Wolverine, a pesar de su envejecimiento, sigue encantando como figura de acción, con enfrentamientos increíbles y vistosos, tal como en los viejos tiempos realizaba.

En conclusión, Logan, el final del camino del Wolverine de Jackman cumple con creces su propósito, le da un final al personaje de forma heroica y épica, jugando con la nostalgia y la añoranza de un viejo pasado, o un posible nuevo futuro. Desde el minuto uno está bien llevada y nunca aburre, y a pesar de que a ratos resuelve sus nudos de forma torpe, estos pasan a segundo plano tras el espectáculo visual que está en pantalla. Y es verdad, argumenta bastante de lo emocional, más nunca perjudica la estructura dramática. Logan es el final de una saga con altos y bajos, que logra hacerse un nombre entre sus secuaces, y posicionarse en el tan amplio género de superhéroes, es una película correcta, que emociona y que conecta, y que tras largos 17 años tenemos el privilegio de contemplar el final de su camino.




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